Crítica de “La vida de Pi”

la vida de piCon la justificación de la fe por el medio, “La vida de Pi” nos lleva a naufragar por un océano de fantasía de la mano del simpático indio hindú-cristiano-musulmán Pi.

La película del oscarizado Ang Lee ha llegado este fin de semana a nuestra cartelera. ¿Conseguirá hacerse un hueco en los próximos Oscars? Todavía es pronto para saberlo pero por el momento, la vida de Pi cuenta con el apoyo del público y con parte de la crítica.

La película se podría dividir en tres actos: Quién es Pi, su vida en la balsa, consigue pisar tierra.

Puedes seguir leyendo porque no destriparemos nada…

Quien es Pi                                                                                                                                        

La primera parte es sin duda lo más aburrido, es evidente que a la cinta le cuesta arrancar. Nos presenta a su familia, el por qué de su nombre, su relación con el peligroso tigre de nombre Richard Parker… Quizá le falte carisma a su familia, o es que ya está muy trillada la historia de familia media-pobre que tiene que emigrar para buscarse la vida. Eso sí, destacar la aparición de un gran Gerard Depardieu dando vida a un cocinero con bastante mala leche.

La narración aquí además queda un poco brusca al hacer tantos cambios entre la conversación del Pi actual con el escritor y la explicación de su pasado. Demasiadas idas y venidas de un punto a otro interrumpiendo la historia.

Su vida en la balsa                                                                                                                           

A partir de aquí es donde de verdad coge ritmo la película. Pi naufraga junto a algún que otro animal de su ya viejo zoo. Somos capaces de ver como se las ingenia para luchar contra una cebra, un gorila, una hiena y como no, un tigre por el único bote que queda del dramático accidente de barco, y mientras tanto no morir de hambre y sed. La película aquí se gusta, aspira a ser un espectáculo de efectos especiales, luces y colores para alegrar la vista al espectador… y además lo consigue, aunque peca de sobrarse con algunas escenas innecesarias hace que el espectador disfrute y se enganche queriendo que Pi no sea devorado por su amigo tigre, Richard Parker.

Valor añadido le da el actor, Suraj Sharma, que no crea un personaje tedioso para la audiencia, por lo que el espectador podría estar viendo como se las ingenia para sobrevivir lo que haga falta.

Su protagonismo tiene aquí también el animal que lo acompaña, el tigre, otra muestra más de efectos especiales muy bien hechos, que nos hace olvidar por momentos que el felino que estamos viendo está hecho por ordenador.

Consigue pisar tierra                                                                                                                       

Aunque sabemos desde un principio que Pi se salvará, lo que nos interesa es saber el “cómo” y ese “cómo” es precisamente lo que logra enganchar al espectador hasta el final, y de que manera. Nos engaña (y nos dejamos) para volver a dar rienda suelta a todos esos efectos especiales de los que ha ido presumiendo durante más de media película, para dejarnos caer en una emotiva escena que nos llevará a un final que a más de uno le dará un dolor de cabeza pensarlo.

Lo mejor: Los efectos especiales y el final.
Lo peor: Demasiado énfasis en las religiones.

Nota: 7/10

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2 pensamientos en “Crítica de “La vida de Pi”

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